Futuro
Armonía es todo lo que reina en sus recuerdos.
Armonía es todo lo que queda de sus recuerdos.
Armonía es todo lo que no existe en sus visiones.
En ellas, ya solo veía Discordia.
El joven con orejas de gato, cuernos de demonio y cuerpo de humano corría por los oscuros pasillos de una biblioteca que parecía infinita, apenas veía nada con uno de sus ojos cubiertos, pero no quería ver, estaba harto de ver. Siempre era lo mismo de todas formas.
Detrás de él, una ola de oscuridad, tan negra como el cielo nocturno en una noche de luna nueva, se movía frenetica y grotescamente, amenazando con tragarselo de un solo bocado.
La desesperación lo abrumaba, el sudor brotaba sin parar de sus poros al igual que las lágrimas de miedo, ¿Qué pasará si "eso" se lo traga? ¿Qué pasará si tropieza? ¿Y qué si...?
Entonces su sobrepensamiento lo distrajo y con su típica torpeza, se resbaló y tropezo con sus propios pies, cayendo al suelo. Todo lo que pudo hacer fue alzár la vista con terror, mirando a aquella oscuridad que lo abrazo sin darle oportunidad a escapar.
Frío
Viscoso
Repulsivo
Podrido
Muerto
No había más palabras para describirlo. Era el futuro, uno que desearía jamás tener que mirar. Uno que desearía jamás tener que vivir.
Ahí, como siempre, ahogado entre tinieblas, no podía hacer más que seguir el rastro de luces. Caminar por la oscuridad no era una opción, si seguir la luz ya era horrible... ¿Qué pasaría si fuera al otro lado? Caminando se encontró lo que ya había visto una y mil veces, pequeñas flores cristalizadas creciendo de la nada.
En la cultura de su pueblo, se decía que estos almacenaban recuerdos, que al romperlos se liberarían y volverían a su dueño. Así que así lo hizo, estampo la flor contra el suelo, reduciendola a añicos que rápidamente comenzarón a girar en un ovalo perfecto frente a él, como un espejo que mostraba que había más allá de lo que los ojos normales pueden ver.
"Quiero a mamá..."
"Tenemos que irnos."
"Todo estará bien, cuidarán de nuestro hogar, lo prometo"
"¿El destino de todos quedará en nuestras manos?"
"¡¡YO NO PEDÍ TENER ESTO!!"
"Estoy cansada..."
"Te odio.."
"TODO HABRÍA SIDO MEJOR SI NUNCA HUBIERAS NACIDO, SABÍA QUE HABIAS SIDO TÚ!!"
"¿Cómo pude olvidarlo...?"
"Sabes que no puedes seguir Zen... Es hora.. Hazlo."
"No podemos volver, jamás podremos volver"
"La desición es tuya"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Hazlo"
"Rindete de una vez, sabes que no puedes cambiar el Futuro."
Entonces despertó, sepultado en libros como siempre lo había hecho, con una migraña indescriptible y un dolor en el cuello que podría matarlo, mientras su hermana lo miraba con clara molestia, iluminandose unicamente con un faról.
— ¿Cuantas veces tengo que decirte que te vayas a tu habitación cuando sientas que estas por dormirte, Zen..? —Reprocho, regañando a su hermano menor por un minuto.
El chico no dijo nada, se resigno a obedecer a su hermana y caminar de vuelta a su habitación.
Su gemela por otra parte, cambio su tono a uno de preocupación, jamás había reaccionado así antes, siempre peleaba o por lo menos trataba de excusarse, pero jamás se iba caminando en silencio.
— No te entiendo... —Murmuró para si misma una vez su hermano dejo la habitación.
Pateo la pila de libros en la que descansaba, frustrada. No entendía sus emociones, aún menos las de su hermano— Solo... Quiero a mamá... —Murmuró de nuevo, incluso más frustrada que antes.
Al otro lado de la puerta, un escalofrío recorrio la espalda de Zen. Una vez más, la visión se cumplía sin que el pudiera hacer algo. Se quito las gafas para rascarse los ojos, uno de ellos, el rosa, le dolía, pero no podía hacer nada para evitarlo.
Después de sus visiones se sentía como si le hubieran quemado la retina, solo veía formas abstractas y sin sentido que se mezclaban en otras.
< Parecen lineas de código >Pensó, y en ese momento si que se sintió estupido ¿Código? Si, claro. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Él y su mejor amigo se volverían algo más?
— Solo son las idioteces de alguien cansado —Se dijo a sí mismo mientras abría la puerta de su habitación. Una vez ahí se dejo caer sobre la cama, agotado.
— Mañana será un nuevo día —Murmuró para si mismo y entonces se quedo dormido nuevamente.
Esa es la vida del vidente. Nunca fue un regalo ni un milagro, siempre fue una maldición, una condena con la que lidiar por el resto de su existencia. No importa el dolor ni la paranoia que puedan crear, es así como vivirá y es así como morirá.
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